El síndrome de ovario poliquístico es el trastorno endocrino más frecuente en mujeres en edad reproductiva, y probablemente también uno de los peor explicados.
Voy a empezar por lo que más confusión genera: "ovarios poliquísticos" y "síndrome de ovario poliquístico" no son lo mismo. Se puede tener lo primero sin tener lo segundo. De hecho, es bastante común.
Qué se necesita para el diagnóstico
Los criterios vigentes parten del consenso de Rotterdam de 2003 y han sido actualizados por la guía internacional basada en evidencia de 2018 y su revisión de 2023.
Se requiere la presencia de dos de estos tres:
1. Hiperandrogenismo, clínico o bioquímico. Es decir, signos como acné persistente, hirsutismo (vello de patrón masculino) o alopecia androgénica; o bien andrógenos elevados en analítica. 2. Disfunción ovulatoria. Ciclos irregulares, ausentes o sin ovulación. 3. Ovarios de morfología poliquística en ecografía — o, y esto es la novedad de 2023, niveles elevados de hormona antimülleriana (AMH) en sangre como alternativa a la ecografía.
Y hay un cuarto requisito que se olvida constantemente: hay que descartar otras causas que producen un cuadro parecido. El SOP es un diagnóstico de exclusión.
Las dos consecuencias prácticas
Primera: una ecografía sola no diagnostica nada. Si tienes ovarios de aspecto poliquístico pero ciclos regulares con ovulación y sin signos de hiperandrogenismo, cumples un criterio de tres. Eso no es SOP.
Esto importa porque muchas mujeres salen de una ecografía rutinaria con una etiqueta que no les corresponde, y a partir de ahí se les atribuye al SOP cualquier síntoma que aparezca.
Segunda: si tienes ciclos irregulares Y signos de hiperandrogenismo, el diagnóstico está hecho. La guía es explícita: en ese caso no hace falta ecografía ni AMH. Ya cumples dos criterios. Ahorrarte la prueba es correcto, no es que te estén atendiendo mal.
La novedad de la AMH
La incorporación de la hormona antimülleriana como alternativa a la ecografía es el cambio más relevante de la actualización de 2023. La AMH se correlaciona bien con el recuento de folículos antrales, que es lo que la ecografía mide.
Es útil sobre todo cuando la ecografía transvaginal no es adecuada o no está disponible. Ojo: la AMH por sí sola tampoco diagnostica SOP. Sustituye a un criterio, no a los tres.
En adolescentes es distinto
Este punto es importante porque se sobrediagnostica mucho en chicas jóvenes.
En adolescentes se exigen los dos criterios clínicos — hiperandrogenismo y disfunción ovulatoria — y no se recomienda usar ni ecografía ni AMH, por su baja especificidad a esas edades.
La razón es sencilla: en los años siguientes a la primera regla, los ciclos irregulares y los ovarios multifoliculares son un hallazgo normal del desarrollo. Aplicar los criterios de adulta a una chica de 15 años etiqueta como enfermas a muchas que solo están madurando.
Qué hay que descartar antes
Varias condiciones producen un cuadro parecido y tienen manejo distinto:
- Alteraciones tiroideas (hipo e hipertiroidismo).
- Hiperprolactinemia.
- Hiperplasia suprarrenal congénita no clásica, que se descarta con 17-hidroxiprogesterona.
- Síndrome de Cushing, si hay signos que lo sugieran.
- Amenorrea hipotalámica funcional, que puede confundirse pero cuyo manejo es prácticamente el opuesto.
- Tumores secretores de andrógenos, poco frecuentes pero a considerar si los signos son de aparición rápida e intensa.
Esa última distinción — SOP frente a amenorrea hipotalámica — es especialmente relevante. En una, el abordaje suele pasar por trabajar la sensibilidad a la insulina; en la otra, por recuperar disponibilidad energética. Confundirlas y recomendar restricción a quien ya está en déficit puede empeorar bastante las cosas.
Qué preguntas llevar a la consulta
Si sospechas SOP o te lo han dicho de pasada, estas preguntas ayudan a ordenar:
- ¿Qué dos criterios cumplo exactamente?
- ¿Se han descartado tiroides, prolactina e hiperplasia suprarrenal?
- Si el diagnóstico se basó solo en una ecografía, ¿cumplo algún criterio más?
- ¿Tengo resistencia a la insulina? ¿Se ha valorado?
Lo que sí está claro sobre el manejo
Con el diagnóstico bien hecho, la guía internacional sitúa los cambios en el estilo de vida como primera línea — alimentación y actividad física —, con especial atención al metabolismo de la glucosa, porque la resistencia a la insulina está presente en una proporción alta de casos.
A partir de ahí, el tratamiento depende de qué te preocupa más: los ciclos, los signos androgénicos, la fertilidad o el riesgo metabólico a largo plazo. No es lo mismo el abordaje de una mujer que busca embarazo que el de una que quiere controlar el acné.
Lo que no ayuda es la aproximación de "tienes SOP, toma la píldora y ya veremos". Puede ser una opción razonable para algunos objetivos, pero merece ser una decisión informada y no un automatismo.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. El diagnóstico de SOP debe hacerlo tu ginecóloga o endocrina.
Fuentes: Recomendaciones de la Guía Internacional 2023 para SOP — ASRM · Guía Internacional 2023 — J Clin Endocrinol Metab · Resumen de la guía — Monash University (PDF)